lunes 5 de octubre de 2026
La Salud en las Manos de Dios.
Hay momentos en los que la enfermedad nos recuerda nuestra fragilidad, pero también nos invita a confiar más profundamente en Dios.
Ponemos nuestra salud en sus manos, sin perder la esperanza y haciendo también nuestra parte: cuidarnos, acudir a la medicina y dejarnos acompañar por quienes nos aman.
Cuando el cuerpo se debilita, que la fe se fortalezca. Cuando aparezca el miedo, que nazca la confianza. Y cuando no tengamos respuestas, recordemos que nunca caminamos solos.
Señor, pongo mi salud en tus manos. Dame fortaleza para luchar, serenidad para esperar y fe para seguir adelante. Amén.
Padre José Palmar
«Señor, Dios mío, a ti clamé, y tú me sanaste». — Salmo 30,3
— Padre José Palmar
