domingo 11 de octubre de 2026
“La boda perfecta… que casi arruina el matrimonio” (Evangelio Hoy)
Hay bodas que comienzan a perder la paz mucho antes de llegar al altar.
La lista de invitados se convierte en un campo de batalla: «Ese tiene que ir», «aquella no puede faltar», «si invitas a ese, yo no voy». Después viene el vestido, el traje, el salón, las flores, la comida, la bebida, las fotografías, las mesas, las tarjetas, el protocolo… y, en medio de tantos preparativos, corremos el peligro de olvidar a los únicos verdaderamente indispensables: Dios que es amor y los novios que se aman.
Queremos una boda perfecta para las fotografías y terminamos construyendo semanas de tensión para conseguir unas horas de apariencia y de vanidad.
Los novios quieren una cosa. Los padres otra. Los suegros opinan. Los familiares reclaman. Los amigos preguntan por qué no fueron invitados. Y lo que debía ser una celebración del amor termina convertido en una negociación diplomática con sabor a intriga.
Hay que recordarlo: una boda dura unas horas; el matrimonio comienza cuando se apagan las luces del salón y se recogen las sobras para las bolsas de desperdicios.
El vestido se guarda. Las flores se marchitan. La comida se termina. Las fotografías quedan archivadas y casi nadie las ve. Los invitados regresan a sus casas. Y entonces quedan dos personas frente a frente, con sus virtudes, defectos, heridas, sueños y promesas.
Por eso, quizá deberíamos gastar menos energía preguntando cómo será la boda y mucha más preguntando cómo será el matrimonio.
Porque el verdadero lujo de una boda no está en el salón, ni en el menú, ni en la cantidad de invitados.
El verdadero lujo es que, muchos años después de aquella fiesta, los dos todavía quieran seguir sentándose juntos a la misma mesa. A manera de conclusión: De la fiesta de bodas quedan las deudas, el cansancio y alguna insatisfacción; pero lo importante es que del altar quede un amor para toda la vida. amén
«Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» —San Mateo 19,6
— Padre José Palmar
